El gran maestro nipón estará dictando un curso para bailarines y coreógrafos de nuestro país
A partir del 16 de febrero y durante 19 días, y por primera vez en el país, el maestro de la danza Butoh,
Ko Murobushi, dirigirá un taller práctico de 80 horas en el auditorio
León de Greiff de la Universidad Nacional.
El taller-montaje está dirigido a bailarines, coreógrafos, actores, directores y performances quienes a través de un intenso entrenamiento tendrán la oportunidad de acercarse a esas técnicas que han hecho del coreógrafo y bailarín japonés Ko Murobushi uno de los más grandes y reconocidos exponentes de la danza Butoh en el mundo.
La coreografía resultado de este taller, será presentada en las Universidades Nacional, Javeriana, los Andes, La Tadeo y en las bibliotecas Virgilio Barco y El Tintal de la ciudad de Bogotá
El maestro Ko Murobushi es reconocido en Japón como el mejor heredero de la visión original del Butoh del maestro Hijikata con quien estudió en 1968.
Ko sigue abriendo su danza y el Butoh a influencias del mundo entero e intenta hacer uso más profundo de sus raíces japonesas en el trabajo que realiza. Su producción en solitario Edge01, Edge02 y su obra de grupo Edge03 han sido invitadas a varios festivales internacionales de danza: ImPulsTanz Festival, Montpellier Dance Festival, London Butoh Network Festival, etc. Obtuvo varios galardones en el mundo entero, incluyendo México, India y Nueva York. Ko es muy popular como profesor de taller y director artístico del ImPulsTanz Festival de Viena.
Danza Butoh Butoh es el nombre utilizado para referirse al abanico de técnicas de danza creadas en 1950 por Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, quienes conmovidos por el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, comienzan con la búsqueda de un nuevo cuerpo, el cuerpo de la postguerra.
La danza Butoh se caracteriza por movimientos lentos, expresivos e inteligentes que permiten al cuerpo hablar por sí solo. Esta danza es una profunda reflexión del cuerpo sobre el cuerpo y el lugar que este ocupa en el universo. En su desarrollo no hay cabida para la escenografía o el vestuario ya que es habitual que sus intérpretes actúen desnudos o pintados de blanco.