El pandebono, uno de esos manjares que se comen diariamente en la capital vallecaucana, tiene sus inicios en el corregimiento de El Queremal, municipio de Dagua, y se convierte en la mejora de una receta de nuestros indígenas.
Las formas de preparación son varias, pero si quieres comer un pandebono con las características de su nacimiento, te contamos que lo puedes hacer cuando visitas el corregimiento de El Queremal o en lugares de Cali como la panadería ‘La Kutty’ y ‘La casa del pandeyuca’ ya que se acercan a la receta original.
Seguramente su olor, lo crujiente de su exterior y la suavidad interna cautivaran tu paladar.
Dice la historia que en el sector entre Dagua y Cali se encontraba la ‘Hacienda de Bono’ y en ella se hacia un pan con unas características en sabor únicas. También se habla sobre el panadero italiano que horneaba los panecillos y para venderlos gritaba “compre el pan de bono” (que traducía el pan del bueno).
Dice Limbania Pacheco Papamija, una mujer de 76 años oriunda del municipio de Dagua, que ella y Albita –otra mujer de 78 años- tienen la receta original. “Nos ensenaron nuestras mamas y a ellas sus mamas a hacer el pandebono. La receta original la tenían nuestros indígenas y luego en la hacienda del bono, a la entrada de Dagua”.
Dice Limbania que la forma no es tan importante porque los hay como rosquitas, como si fueran arepas o alargados en forma de palito, lo que si es necesario es que tenga los ingredientes que son.
“Es una receta que ha pasado de mano en mano y no le dejamos perder, se hornea en horno de leña, la temperatura tiene que ser bien alta. Aquí se remoja el maíz blanco durante tres días, luego se trilla. El queso que se usa debe ser bueno, hecho con leche entera, bien prensado y curado” afirma
Y agrega que desde muy pequeña aprendió a hacer pandebonos “tengo 76 años y creo que se me la receta desde que empecé a caminar en la finca. Cuando mi mama se murió seguí haciéndolo yo” dice Limbania.
A Albita no le gustan ni las fotos ni las entrevistas, pero también lleva 70 años haciendo la receta y dice que es importante el uso de los ingredientes, la temperatura del horno, la cantidad de leña que se usa y también que las bandejas donde se hornean sea fáciles de manejar.
En la cocina de estas damas no faltan las hojas de plátano “para que se conserven calientes y blanditos”, tampoco la leche con la que elaboran su propio queso “que debe ser fresco pero seco” y el legado heredado de quienes hacían los pandebonos en la hacienda El Bono, “cuando esto y Cali eran un rancherío”.