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La ruta del embudo

2007-05-31

Ancho por arriba y estrecho por abajo, así es el Callejón del Embudo, un paso para los que atraviesan la plaza del Chorro de Quevedo.

Entre historias de fantasmas y negocios de artesanías, postres y fritangas, bares de rock y salsa se pelean por vender la mejor chicha del lugar.
 
Bullitas del callejón
 
Sin duda lo mejor es la atención de la señora Isabel Bulla, de donde, por supuesto, salió el nombre del lugar. Ella, como una mamá consentidora, le ofrece una bebida según su gusto y estado de ánimo, desde capuchino, tinto o aromática, hasta vino caliente y, claro, chicha (totuma o botella $2.000).
Fotos de la antigua Bogotá combinadas con algunos afiches de legendarios grupos acompañan los temas roqueros que, aunque no lo crea, los programa la misma señora Isabel.


La Casita
 
Como su nombre lo indica, esta es una verdadera casita, un hogar ideal para los más salseros, pues allí el señor Fernando Manrique tiene un amplio repertorio con los clásicos de la salsa y sus diferentes corrientes. La especialidad del lugar es el capuchino y el mejor plan, subir –antes de tomarse unos tragos y con permiso de su propietario–, a la terraza que funciona como mirador y desde donde podrá disfrutar de un hermoso atardecer santafereño. 



Ático 

Un lugar mágico con lienzos de duendes y hadas, donde se escucha rock & roll de los años 60, 70 y 80. En el segundo piso puede dejar su huella o desahogarse escribiendo o pintando en las paredes lo que quiera y se le ocurra decir. 


La Finca
 
Ya no es necesario salir de Bogotá para ir a la finca, pues en este lugar puede sentirse como en un verdadero paraje rural. Ya, de entrada, usted no se podrá resistir al olor de las arepas rellenas (desde $1.500) y la fritanga (desde $3.000) que prepara doña Lilia. Relájese, entre y ubíquese en cualquiera de las sillas de madera que recuerdan a la tienda de un pueblo, con piso de cemento, rana y chicha ($2.000) incluida. Si le hace daño la bebida indígena, tómese otra típica: una cerveza ($1.200) y si el ‘chunchullo’, la rellena y el chorizo no son lo suyo, pida un ajiaco o un sancocho preparados al carbón y disfrútelos al ritmo de la música en vivo –los fines de semana–. Y si le queda gustando el lugar o no termina de leer los divertidos escritos de la pared, pida el carné que lo acredita como socio y prepárese a recibir la mejor atención, como si estuviera visitando sus familiares de la finca. Servicio a domicilio. 


Chalet 

Una placa de Guns & Roses y una guitarra de madera que dice Rock and chicha colgados en la pared dicen todo del lugar pues allí, efectivamente, se escucha puro rock & roll clásico y se ofrece chicha (litro $3.500 y botella $3.000). Aunque también, venden cerveza (desde $1.500), capuchino ($3.000) y vino caliente ($6.000).


Hisca
 
Con una decoración ecléctica con cuadros de grupos musicales, hasta telas tipo hindú en el techo, con buenos temas de rock en inglés y español y con la infaltable bebida ancestral, este lugar es apropiado para pasar una buena tarde con la compañía que se prefiera.


El Portal del Chorro

Entre al primer piso, donde se pueden observar diversas fotos de la antigua Bogotá o escuchar las historias sobre La Candelaria que cuenta su propietaria, una de las primeras pobladoras del sector; o el segundo piso, con un increíble techo original de hace más de un siglo y un ambiente bastante acogedor. Chicha (botella o totuma $3.000 o $2.000) y cerveza (desde $1.400). 

El Estanco del Chorro
 
Es un lugar pequeño pero acogedor. Si unas cuantas cervezas no son suficientes para escuchar lo mejor del rock & roll que allí se escucha, al lado queda un depósito donde seguro sí saciarán su sed.

Neo Cafeto
 
En este lugar, entre trago y trago, se puede escuchar lo más clásico del rock y la canción social y al mismo tiempo, echarse una partida de parqués, ajedrez, dominó y cartas o si quiere más acción, puede apostarle a la rana. También venden empanadas, sándwiches, chocolisto, malteadas, vino caliente y cualquier cosa que se le antoje pues su propietaria, Rosalba Ramírez, se esmerará por darle gusto. Y si se le va la mano con el licor o la comida, al lado del bar quedan los baños públicos... por $300 saldrá de cualquier apuro.


Radio Café

Es la típica tienda para salir de –o capar– clase e irse a tomar unas cervezas con los amigos. Allí todos y todo le dan gusto, hasta la rocola en la que se puede programar desde un merengue hasta un bolero. Seguro su propietaria le ofrecerá su bebida estrella: la chicha, (botella a $2.500 y $2.000 para llevar) la cual puede acompañar, si su estómago resiste, con una hamburguesa bien trancada –igual, recuerde que hay baños públicos–. Pero sin lugar a dudas lo mejor y más original, es el Happy Hour los lun, mar, mié y vie, de 2 p.m. a 5 p.m. y, los jue de Happy Day, en el que se puede tomar cerveza a $1.200.





Otros lugares de interés

La Casa del Embudo


Es la culpable de que el Callejón del Embudo adquiera esta connotación, pues antes de 1940 esta casa impedía el paso de las mulas de carga que tenían que transitar por el lugar. Por una orden de la Alcaldía de ese entonces, la fachada de la casa sufrió una amputación. Y aunque hoy en día no son mulas las que transitan por allí, cerca de 25 mil personas sí pueden cruzar a diario la calle y, de paso, avistar la estatua del embolador que cuelga del balcón del segundo piso, como un homenaje a este antiquísimo y típico oficio bogotano. 


Rosita Restaurante-Café

Es casi inevitable ir a La Calle del Embudo y no pasar por donde Rosita. Si va en la mañana aproveche y cómase un desayuno santafereño con chocolate, tamal y almojábana incluida. Si ya es mediodía, puede probar alguno de los platos del menú que incluye una variedad de comida de mar, crépes, lasañas canelones, espaguetis y, por supuesto, lo más típico, como un ajiaco santafereño, patacones con hogao o una cazuela de frijoles. En fin, si aún no se le ha hecho agua la boca, de seguro la variedad de postres, que son la especialidad de la casa, lo hará babear. Juzgue y elija usted: mouse de limón, de maracuyá, tiramisú, chesse cake de agraz, mantecada, tortas, entre otros. Además, los viernes y los sábados puede escuchar música en vivo, en la zona VIP que recientemente abrieron en el tercer piso. 


El Rincón de la Abuela
 
La tradición de una familia está presente en las recetas de cada uno de los postres y tortas que vende el señor Ernesto García, el hijo de la ‘abuela’. Él, uno de los habitantes más antiguos del lugar, le contará historias de fantasmas y mitos que rondan en el Callejón mientras endulza su paladar. 


Galería Artesanal

Al final del recorrido no olvide pasar por esta galería donde seguramente alguna de las artesanías o artículos que allí venden le servirán para llevar un detalle a su casa y demostrar que usted estuvo y logró salir del embudo.

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